Sentido de la Violencia Escolar en mi escuela
En principio, hablar de violencia escolar implica no desconocer ni soslayar, en primer lugar la compleja situación social de la que la Institución Educativa es parte, por lo tanto en ella se reproducen todas las problemáticas que padece la comunidad(desde maltrato verbal de adulto a adolescente y de adolescente a adulto, maltratos físicos, psicológicos, indiferencia, etc); y por otro debemos definir qué es violencia, para lo cual tomamos lo que expresa la WHO, en su informe sobre violencia, ya que incorpora una definición de ésta en términos más generales, que engloba un amplio rango de manifestaciones. Esta organización define la violencia como: El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muerte o daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. (WHO, 2002, p. 5)
Es poco lo que se ha experimentado sobre el tema en nuestro escuela; en cuanto a trabajo por la no violencia escolar, pero no por ello es menos importante.
Las experiencias en el aula sobre la violencia registro no sólo datos cuantitativos, sino también cualitativos.
El tema de la violencia escolar en nuestra escuela muestra una prevalencia clara del fenómeno en nuestra vida institucional, revela que el 15% de estudiantes de 1º y 2º año del nivel medio refiere a que en el aula los alumnos se portan mal porque los profesores no dan la clase, sólo le dictan o le dejan hacer lo que ellos quieren, solo el 5%, refiere haber estudiado a pesar de todo lo que pasa en el aula. Entre las variables asociadas, se encontró una progresiva disminución de la percepción de violencia, a medida que aumentaban el nivel del curso. Así 1º año parece ser el curso que percibe mayor violencia entre alumnos de enseñanza media.
Hemos abordado el tema, sin embargo, no ha sido desde la investigación científica, sino inserto en el problema en sí, centrando el tema en la sana convivencia escolar, como eje para resolver conflictos. Esta perspectiva, se funda en los valores de una convivencia democrática, que implica la valoración del otro, como sujeto digno de respeto y escucha. A partir de estos argumentos, y de la capacitación recibida en el marco de escuela abierta la institución ha desarrollado una serie de experiencias que van desde un grupo de profesores que se encontraban todos los jueves para primero trabajar sobre su propia autoestima y virtudes, para luego realizar talleres con alumnos y padres con el fin de intervenir desde la prevención.
No obstante a estas experiencias se llegaron a situaciones institucionales que en algunas circunstancias superaban todo conocimiento y psicología que podamos tener sobre el adolescente y la etapa que atraviesan y todo lo que hicieramo institucionalmente y coadyudaba a esclarecer este tema y era de suma importancia para nuestra tarea cotidiana. Por lo cual ante los comentarios de adultos dentro de nuestra institución que en forma constante expresan lo "difícil" que están los chicos, ante ésta afirmación me preguntaba ¿ sigue siendo la preadolescencia y la adolescencia un estado critico, o, es el estadio maravilloso del que no se quiere salir? ;¿ para acercarnos debemos adolentizarnos ,o , debemos delimitar los roles ? ,¿la relación educativa debe ser simétrica o asimétrica?, pero, si no los entendemos, a nuestros alumnos ¿cómo podemos aproximarnos? .Para responder a éstos interrogantes desde la experiencia institucional que llevamos adelante de manera somera en los trabajos grupales se tocaba el tema de la "adolescencia", tanto desde una visión tradicional como postmoderna, y a nuestro entender, es una alternativa para conocerlos y comprenderlos a nuestros alumnos, por otro lado utilizando esta estrategia de carácter cualitativo , pudimos mejorar la comunicación y optimizar la relación educativa dentro del aula, en algunos casos.
De acuerdo a distintos autores, la adolescencia es un proceso de transformaciones criticas en diversas fases, manifestándose principalmente en lo biológico, lo psicológico y lo social. Es por ello que ante esas criticas transformaciones el adolescente esta sujeto a desequilibrios e inestabilidades extremas, generándose lo que A. Aberastury denominó "síndrome normal de la adolescencia", caracterizándose aquel por la resolución de distintos duelos, fundamentalmente: el duelo por el cuerpo infantil; el duelo por la identidad y rol infantil y el duelo por los padres de la infancia, tales duelos propician un proceso de perdidas, dolor y recuperación.
Con respecto al interrogante de cómo debe ser la relación educativa, reconocemos a la opción de considerarla asimétrica, donde el profesor marque su posición y no deje hacer al alumno lo que quiera en el aula, pero sin entender por ello una relación autoritaria, por el contrario debe ser democrática y afectiva, recordando que el mandato social-educativo de complementar su formación e instrucción debe mantenerse.
Aclarado sintéticamente lo precedente, considero desde lo personal que la relación educativa es básicamente una relación humana y por lo tanto está sujeta a todos los vaivenes que ello implica.
Esta relación, para mi consiste básicamente en una narración realizada por una persona o grupo respecto de su vida, sus experiencias, inquietudes, aspiraciones profundas y actitudes, que implica también una reflexión sobre sus praxis y una proyección sobre si misma .El investigador, educador, por lo tanto reconstruye en colaboración con el sujeto-alumno la autobiografía de su vida áulica e institucional.
Pero si queremos, cambiar esta autobiografía de la vida áulica e institucional actual de nuestra escuela, los docentes debemos:
enseñaran de acuerdo a la currícula; ya que esto coadyuda al mantenimiento del orden y la disciplina;
preparar nuestras clases y no dejar que el alumno haga lo que quiera en el aula, y solamente cuando va el Director o Vice Director, exigirle a los alumnos el buen comportamiento, y el cumplimiento de su tarea.
ingresar a clases en el horario estipulado;
no abandonar sus clases antes de la finalización del horario previsto;
no cansarnos de pedirle a los alumnos en forma constantes el buen trato que implica: pedir permiso y saludar cuando se ingresa algún salón u otra dependencia de la escuela; levantar la mano para opinar o pedir la palabra; pedir permiso para ocupar las cosas del compañero; no dejar que el alumno se maltrate verbalmente con expresiones que degraden al ser humano en horas de clases; no dejarlo que se siente o acueste en los banco o pupitres.
Tal vez le resulte interesante o no, leer estos hechos de indisciplina áulica mencionados anteriormente en forma de deseo de lo que debería hacer el profesor en el aula, que aunque generalmente no llegaron nunca a instancias mayores, podría ser un punto de partida para pensar en medidas preventivas antes que coercitivas (colocar amonestaciones, firma en el libro de indisciplina, suspensión, etc.).
El lector pensará qué escuela esa; pero en nuestra institución todavía hay algunos profesores y los preceptores que en muchos casos previenen cualquier acto de indisciplina, generando en los adolescentes buenos hábitos; dirán cómo:
· con talleres con alumnos y padres por la No Violencia Escolar,
· el tratamiento de actos de indisciplinas por medios de asambleas, con profesores y alumnos para resolver un conflicto presentado
viernes, 23 de octubre de 2009
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